Carlos Gosalbez
Última actualización: 2026-07-02
Comprar una vivienda en la Comunitat Valenciana o en la provincia de Alicante es solo el primer paso. Una vez firmadas las escrituras, todo propietario extranjero se enfrenta a dos obligaciones recurrentes que a menudo se subestiman: el seguro de hogar y los gastos de comunidad. Entenderlos bien desde el principio evita sorpresas económicas y problemas legales, especialmente para compradores del Este de Europa que gestionan su propiedad a distancia.
Si la vivienda se ha comprado con hipoteca, el banco exigirá un seguro de hogar como condición del préstamo, normalmente con cobertura de incendio y daños estructurales como mínimo. Si la compra se ha realizado al contado, el seguro no es obligatorio por ley, pero es muy recomendable. Sin él, cualquier incidente (rotura de tuberías, filtraciones, daños por tormenta, robo) corre enteramente a cargo del propietario.
Las pólizas más habituales en España son los seguros multirriesgo hogar, que combinan varias coberturas en un solo contrato:
Continente: la estructura del inmueble, instalaciones fijas, suelos y techos.
Contenido: muebles, electrodomésticos y objetos personales.
Responsabilidad civil: daños causados a terceros, por ejemplo una fuga de agua que afecte al vecino de abajo.
Asistencia en el hogar: cerrajería, fontanería o electricidad de urgencia.
Para propietarios que no residen todo el año en España, conviene revisar la letra pequeña: algunas aseguradoras reducen o anulan la cobertura si la vivienda permanece vacía más de un número determinado de días seguidos. Declarar que el inmueble es una segunda residencia o una vivienda de uso vacacional es importante para que el seguro sea válido en caso de siniestro.
Si la propiedad forma parte de una urbanización, edificio de apartamentos o conjunto residencial con zonas comunes (piscina, jardines, ascensor, portería, seguridad), existe una comunidad de propietarios regulada por la Ley de Propiedad Horizontal. Todos los propietarios están obligados a pagar una cuota periódica, normalmente mensual o trimestral, que cubre el mantenimiento de esas zonas comunes, el seguro del edificio, la limpieza y, en muchos casos, un fondo de reserva para reparaciones futuras.
El importe varía mucho según la ubicación y los servicios. Un apartamento sencillo en Cullera puede tener una cuota de comunidad de 30 a 60 euros al mes, mientras que una urbanización de lujo en la Costa Blanca con piscina, jardinería profesional, seguridad 24 horas y zonas deportivas puede superar los 150 o 200 euros mensuales, e incluso más en residenciales de alto standing en zonas como Cumbre del Sol o Jávea.
El impago de cuotas de comunidad es un problema serio y frecuente entre propietarios extranjeros que no viven en España, simplemente porque no reciben o no entienden las notificaciones. La comunidad puede reclamar la deuda por vía judicial, y esa deuda queda vinculada al inmueble: si el propietario decide vender, deberá liquidar las cuotas pendientes del año en curso y del año anterior antes de poder formalizar la venta ante notario. Además, muchas comunidades restringen el acceso a instalaciones como la piscina o el gimnasio a los propietarios morosos.
Para evitar problemas, lo más práctico es domiciliar el pago en una cuenta bancaria española y, si no se reside habitualmente en la zona, contar con un gestor o administrador de fincas de confianza que informe de cualquier derrama extraordinaria (gastos adicionales aprobados en junta para obras importantes, como el arreglo de una fachada o de una cubierta).
Antes de firmar la compra, pida siempre el certificado de estar al corriente de pago de la comunidad al vendedor: es un documento obligatorio que el notario suele exigir y que protege al comprador de heredar deudas ajenas. Solicite también los estatutos de la comunidad y las actas de las últimas juntas, donde suelen figurar las derramas previstas.
En cuanto al seguro, compare varias compañías: algunas aseguradoras españolas ofrecen pólizas específicas para no residentes, con atención telefónica en inglés, francés o ruso, y gestión de siniestros a distancia. Contratar el seguro y domiciliar la comunidad desde el mismo banco donde se tiene la cuenta española simplifica enormemente la administración de la propiedad cuando el propietario vive fuera de España.
En Valencia Rusa acompañamos a compradores rusohablantes y francófonos en todo este proceso: desde la búsqueda de la vivienda hasta la gestión de seguros, comunidad de propietarios y todos los trámites posteriores a la compra en Cullera, Valencia y la Costa Blanca.
Me llamo Carlos Gosalbez y soy gerente de la inmobiliaria Valencia Rusa desde 2006.
Con más de 20 años de experiencia en el sector inmobiliario y experto en la búsqueda de activos inmobiliarios para clientes extranjeros principalmente del Este y centro de Europa.
Especializado en la captación de activos inmobiliarios residenciales y comerciales de toda la zona de la Comunidad Valenciana y comerciales en toda España.
Je suis également disponible en français pour accompagner les acheteurs francophones dans leur projet immobilier sur la Costa Valenciana.
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