Carlos Gosalbez
Última actualización: 2026-07-07
Cuando un comprador del Este de Europa empieza a buscar propiedad en la Costa Blanca o la Comunitat Valenciana, una de las primeras decisiones —y de las que más dudas genera— es si optar por una vivienda de obra nueva o por una de segunda mano. No hay una respuesta única: depende del presupuesto, del plazo con el que se cuenta, de si la vivienda es para uso propio o para alquilar, y del nivel de personalización que se busca. Esta guía repasa las diferencias clave para ayudar a decidir con criterio.
En el mercado español, se considera "obra nueva" toda vivienda que se transmite por primera vez desde el promotor, ya esté terminada o en construcción (sobre plano). La "segunda mano" es cualquier vivienda que ya ha tenido, al menos, un propietario anterior, independientemente de su antigüedad real: un piso de tres años vendido por su dueño particular ya se considera segunda mano a efectos legales y fiscales.
Como norma general, la obra nueva suele tener un precio de salida más rígido: el promotor fija un precio de venta y el margen de negociación es limitado, salvo en fases finales de comercialización. La segunda mano, en cambio, ofrece más recorrido para negociar, especialmente cuando el propietario tiene prisa por vender o la vivienda lleva tiempo en el mercado. En zonas de la Costa Blanca con fuerte demanda internacional —Calpe, Jávea, Altea, Moraira o Dénia— esta diferencia se ha reducido en los últimos años debido a la escasez de suelo disponible para nueva construcción junto al mar.
Comprar sobre plano implica esperar entre uno y tres años hasta la entrega de llaves, con el riesgo (limitado, pero real) de retrasos en la obra. Comprar una vivienda de segunda mano, en cambio, permite disponer de ella en semanas o pocos meses, una vez completados los trámites notariales y registrales. Para quien busca alquilar de inmediato o trasladarse a vivir cuanto antes, la segunda mano suele ser la opción más práctica.
Aquí la obra nueva tiene una ventaja clara. La Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) obliga a los promotores a contratar seguros y avales que cubren, entre otros aspectos, los defectos estructurales durante diez años (el conocido "seguro decenal"), los daños por vicios constructivos durante tres años, y los acabados durante un año. En una vivienda de segunda mano estas garantías ya no están vigentes en la mayoría de los casos, por lo que conviene encargar una inspección técnica independiente antes de firmar, especialmente en construcciones antiguas.
Las viviendas de obra nueva en España deben cumplir normativas de eficiencia energética más exigentes que las construcciones antiguas, lo que suele traducirse en facturas de calefacción y aire acondicionado más bajas. Muchas viviendas de segunda mano, sobre todo las construidas antes de los años 2000, requieren inversiones en aislamiento, ventanas o sistemas de climatización para alcanzar niveles de confort similares. Al valorar el precio total de una vivienda de segunda mano, conviene incluir este posible sobrecoste.
La fiscalidad de la compra varía según se trate de obra nueva o segunda mano, y los tipos aplicables pueden cambiar con el tiempo, por lo que siempre conviene confirmar el tipo vigente con una gestoría o asesor fiscal antes de firmar. Como idea general: la obra nueva suele tributar por IVA más el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, mientras que la segunda mano tributa por el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), un impuesto autonómico cuyo porcentaje puede variar según el valor de la vivienda y otros factores. Esta diferencia debe incluirse siempre en el cálculo del presupuesto total, ya que puede suponer varios miles de euros.
La obra nueva suele concentrarse en las últimas zonas de expansión urbana, mientras que la segunda mano permite acceder a ubicaciones ya consolidadas, con servicios, comercios y vida de barrio ya establecidos. Para un comprador que valora el ambiente local y la proximidad al centro histórico o al paseo marítimo, la segunda mano puede ofrecer opciones que la obra nueva, sencillamente, no tiene disponibles.
Si el objetivo es una inversión con mantenimiento reducido, máxima eficiencia energética y garantías legales durante los primeros años, la obra nueva suele ser la opción más tranquila. Si se busca una ubicación consolidada, un precio más flexible y disponibilidad inmediata, la segunda mano —con una buena inspección previa— suele ganar la partida. En Valencia Rusa acompañamos a compradores del Este de Europa en ambos escenarios, evaluando cada propiedad con criterios objetivos antes de tomar una decisión.
Me llamo Carlos Gosalbez y soy gerente de la inmobiliaria Valencia Rusa desde 2006.
Con más de 20 años de experiencia en el sector inmobiliario y experto en la búsqueda de activos inmobiliarios para clientes extranjeros principalmente del Este y centro de Europa.
Especializado en la captación de activos inmobiliarios residenciales y comerciales de toda la zona de la Comunidad Valenciana y comerciales en toda España.
Je suis également disponible en français pour accompagner les acheteurs francophones dans leur projet immobilier sur la Costa Valenciana.
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